En la polvorienta extensión del desierto de Chihuahua, en el centro de México, se esconden frías y oscuras cuevas entre las rocas marrones. En su interior, a finales de la primavera, se reúnen miles de pequeños murciélagos peludos. La mayoría de ellos son hembras y están embarazadas, y han emprendido un viaje de 1.609 km desde el sur de México hasta el suroeste de Estados Unidos, para dar a luz.